¿Qué tal Gringorriqueño, yankiafricano, américoafricano… francoafricano, asiáticoafricano? ¿por qué África no puede ser un referente? ¿por qué no desatamos ESE racismo?

Es bien visto nombrar Blanca a una niña de origen eminentemente africano, pero no es socialmente aceptable registrar “Negra” como nombre de pila bautismal a una niña cuyos rasgos o linaje se relacionen con lo eminentemente europeo, caucásico o anglosajón. Así tampoco aceptamos que África, siendo nación original en la cual han tenido que reconocer orígenes primeros y evidencia arqueológica de vida humana en el mundo, sea reclamada como lugar de origen y con necesidad de estudio.

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¿Cómo África es primera y de ella no conocemos historia? Ese fue el plan que inició en el Renacimiento. La raza blanca no renació en el Renacimiento, en el Renacimiento idearon la componenda que da a la esclavitud hoy mal llamado Nuevo Orden Mundial porque nada es nuevo.  ¿Cómo es que podemos ser afroamericanos afromexicanos afrocolombianos? Pero de África no se habla. O sea, nosotros somos la gran pimienta esparcida. ¿Afro qué? ¿qué es el afro? ¿A qué origen refiere? Somos afrocubanos, afrocaribeños. Seguimos siendo marcados.

Debo aclarar que estas ideas no son del todo mías, por el contrario. Son ideas que he hecho mías pero que provienen -aché- de un gran movimiento que ocurre a nivel mundial en torno al estudio de la Diáspora Africana, el Panafricanismo, en el que se destacan figuras como el Dr. John Henrik Clarke.  Y muchas consortes de este género han brincado al ruedo sin haberse leído un libro, contrario a seres como Pablo Ferrer que sí conocen de este tema pero como con todo, al negro se le da de codazo. Muy cierto que entre los propios negros nos discriminamos. Y creo que parte del problema es ese, que hemos sido marcados eternamente en nuestras mentes a territorios que no pertenecemos.

El 25 de julio, Puerto Rico siempre me hace la misma pregunta: ¿eres negra o puertorriqueña? Ese día se conmemora la gran injusticia del Cerro Maravilla, allá estará don Oscar López, el licenciado y amigo Raúl Mari Pesquera, en actos patrios.  Ese día por primera vez el municipio de Loíza hace un reclamo simbólico de terrenos que originalmente pertenecían a Loíza, ahora conocido como La Calle Loíza, con una procesión por la 187 hasta el pueblo.  Nací negra, lo de puertorriqueña me vino por la cultura que nos dejaron los que nos esclavizaron.

¿Cómo se puede hablar de un pedazo de la historia como si fuese la realidad ignorando el resto de la historia que la engolfa? Historia segregada. Las iglesias no hablan de las manos esclavizadas que las construyen. Ese racismo es el que hablo cuando hablo de racismo. Hablo del racismo que le niega una carretera a Loíza pero no le importa que tenga 18 plantas de excreta. No se trata del racismo que pretendas ignorar en tu vida, el chiste del bembón que te pareció gracioso. Hablo del racismo que dice que a los negros hay que darles un mes para que recuerden la historia que les escribimos para que recordaran. No la de ellos, dice el blanco, la de nosotros los que los capturamos. Ellos lo que tienen que tener en la mente es que son hijos de esclavos. Nosotros hijos de esclavos, hijos de esclavos, rezan nuestros libros de historia como las películas rezan, como la Junta manda, la Junta manda reza la prensa. Y así es que ocurre la hipnosis colectiva llamada medios sin oportunidades reales educativas que incentiven un juicio crítico capaz de analizar lo presentado. ¿Qué diferencia tiene nuestra conducta comparada al ratón de laboratorio que responde a estímulos simples, cualquier provocación resulta en acto, sin sopesar un pensamiento?  Nos USAn definitivamente.

El periodista hambriento busca la noticia como el que busca cocaína. Bendito, no en balde se quedan con lo nuestro. No se dan cuenta. Estamos en la punta de la epiglotis de la ballena, bueno es soltar, dejar un sistema que no sirve, regresar al apoyo de comunidad solidario.  Nuestro vecino es nuestro mercado.

De cualquier modo el devarío de ese estilo de vida natural, original, que surge de civilizaciones tanto africanas como mesoamericanas, fue destruido en primer lugar por los portugueses y rápido seguido de cuanto europeo se nombre, en especial los ingleses y los españoles. No sé si los portugueses eran más terribles que los españoles. Todos a una se aliaron en contra de un sistema económico que. como no se regía en la tónica piratesca de la tierra como propiedad, se adjudicaron la licencia de plantar bandera, o sea robar.  Y así ha sido desde entonces. Eso era siglo XV (15)  el Renacimiento fue la Cuna donde nació el racismo y el etnocentrismo.  Esa es la colonia que tenemos que legaliza el pillaje de los más ricos que son en su inmensa mayoría los más blancos. Aunque en el principio de la historia del quehacer de la humanidad no fuese así.

Parte de la gran componenda etnocentrista y racista consiste en no reconocer el origen africano, soslayado por el epíteto afro obviando la gravedad de no reclamar un origen en este planeta, como no reclamar una mayor soberanía. El término afro no reclama un origen.  África es la nación de origen, el derecho natural de Madre Tierra a reclamar, por origen natural. Así como los mandarines reclaman a China porque es su tierra natural de origen de su milenaria historia, casi tan antigua como la africana.  ¿Por qué no damos un mes al estudio de los judíos? ¿O un Musulman Month? ¿Por qué nosotros los negros de cualquier color, tenemos que ser relegados a la excepción cuando la historia arqueológica grita que somos regla primera?

África, el continente africano.  Su población original realmente no se regía por barreras políticas sino por leyes naturales, como toda la cosmogonía africana es sabia y fuente de ulteriores sabidurías de mediterráneos.  Fuimos primeros, somos, ¿por qué no se concede nuestro espacio?

La Real Academia Española (RAE) recientemente publicó lo que me luce a una ley de mordaza, una especie de elegía académica en torno a la economía del lenguaje para justificar la invisibilización del género femenino en discursos y expresiones sociales dentro de la comunidad virtual, o medios en general. No escucho a la RAE quejarse de la estéril repetición de añadirle afro a todo cuando no relaciona a África como origen, sino más bien al símbolo del cabello que resulta en otro esclavo del capitalismo.

afronórdicos afroportugueses, ¿no son más bien Africanos en Portugal? La economía del lenguaje invisibiliza, nos lleva a olvidar el origen. ¿Cuál es el empeño en economizar palabras? ¿Se gastan de tanto usarlas? ¿O es que estamos entronizados al discurso hegemónico? No abolieron la esclavitud en los 1800, ni la abolieron sesenta años más tarde con la Guerra Civil, solo la transformaron. Le nombraron otra cosa, salario mínimo. Al esclavo le preguntan ¿qué tú quieres ser cuando seas grande? Al libre le preguntan ¿qué te hace feliz?

(Este ensayo es un vago intento de provocar en tantos sentidos un acercamiento a la discusión de lo que somos como diáspora eminentemente Africana, no pretende establecer política pública. Gracias por darle “Me Gusta” a Librería Loíza, cultivando el estudio del PanAfricanismo, y haciendo espacio. Donativos: www.paypal.me/librerialoiza)

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